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Las UTOPIAS de la Ciudad de México

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Imagínese que en los barrios más pobres de Detroit, Atlanta y Chicago, en lugar de solares vacíos, pudiera encontrar un parque público con relucientes piscinas, instalaciones deportivas y recreativas de primer nivel y un paisajismo espectacular. Si es madre soltera, en vez de tener que cargar con su ropa varias cuadras para pagar por lavarla, podría ir a un espacio público y bien mantenido donde lavar la ropa gratis mientras disfruta de comida deliciosa cultivada en el huerto agroecológico al costado de la lavandería. Mientras tanto, tus hijos pueden aprender a nadar, asistir a talleres sobre cómo cultivar alimentos en la ciudad, visitar el planetario para aprender cómo la cosmología maya se relaciona con el Big Bang, pasar el rato en el parque de patinaje o aprender a tocar la guitarra.

Mientras almuerzas y lavas la ropa, hay una empleada cuyo trabajo es hablar contigo y estar atenta a cualquier indicio de violencia doméstica en tu vida. Si estás lidiando con violencia doméstica, justo al lado hay una consejera que puede ayudarte. Imagina que, en este escenario, incluso en las zonas más vulnerables de las ciudades estadounidenses, puedes tener acceso a un abogado experto si lo necesitas. Independientemente de lo que estés enfrentando en casa, puedes consultar con la masajista y la acupunturista en este mismo edificio público, un espacio para mujeres conocido como Casa Siemprevivas. Ella no solo te ofrece masajes, sino que también enseñará cómo hacerlos a quince de tus vecinas y amigas para que puedas usar este espacio para círculos de apoyo mutuo. Son espacios donde se fomenta la liberación emocional a través de la risa y el llanto. Todo esto es gratuito y financiado por el gobierno.

En Estados Unidos, esta clase de inversión en servicios públicos tan extensas sigue siendo una fantasía, por ahora. Pero es muy real y funciona eficientemente en la Ciudad de México bajo el liderazgo del partido MORENA de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la líder populista de izquierda del país.

Estas instituciones públicas en México se denominan Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social, o UTOPÍAS. Actualmente existen dieciséis, todas ubicadas en Iztapalapa, la alcaldía más poblada y pobre de la Ciudad de México. Prácticamente todas las UTOPIAS ofrecen servicios para mujeres que sufren violencia doméstica, centros de reducción de daños para personas usuarias de drogas, espacios de apoyo para personas queer y trans, centros comunitarios para personas mayores y talleres para ayudar a los hombres a deconstruir la masculinidad tóxica, lo que en la práctica implica enseñar a hombres cuyas relaciones están en declive terminal o que se han convertido en padres solteros debido a una tragedia imprevista, cómo hacer cosas como lavar los platos, freír huevos o trenzar el cabello. No es poca cosa.

Cada UTOPIA ofrece una variedad de servicios especializados. Por ejemplo, UTOPIA La Libertad, ubicada justo detrás del muro de una prisión, cuenta con un zoológico interactivo y un planetario. UTOPIA Meyehualco, que ocupa lo que antes era un extenso parque con canchas de fútbol exclusivas para ligas privadas, ahora tiene un gran parque de dinosaurios animatrónicos (sí, leíste bien) y una pista de hockey. UTOPIA Olini alberga estanques amplios y bien cuidados, una piscina de marea y un gimnasio que sirve de sede a un destacado grupo de breakdance. UTOPIA Estrella Huizachtépetl se asienta sobre lo que antes era una zona de drenajede una planta de tratamiento de aguas y que ha sido convertida en un extenso ecosistema de humedales. Y UTOPIA Quetzalcoatl, ubicada de forma inusual en múltiples edificios y espacios discontinuos en una zona urbana densa, se centra en gran medida en los servicios de salud mental infantil, contando con una arteterapeuta en su plantilla. Algunas de las UTOPIAS organizan talleres periódicos para apoyar a los residentes, especialmente a las mujeres, en la creación de pequeñas empresas y cooperativas bajo el lema de la «economía solidaria».

En la siguiente sección, compartiré más historias sobre cómo las personas utilizan y se benefician de los servicios que ofrece UTOPIAS, basadas en varios meses de investigación de campo en México. Mi objetivo es ampliar nuestra visión colectiva en Estados Unidos y otros países del centro del poder sobre cómo puede ser un sólido sistema urbano de atención comunitaria. Además, espero compartir la historia más profunda de la organización y la lucha de la clase trabajadora que hizo posible estos programas. A pesar de las muchas diferencias que existen entre nuestros contextos en cuanto a sistemas de organización, considero que los organizadores estadounidenses tienen mucho que aprender de los organizadores que han construido poder de masas en México.

Historias desde abajo: cómo las UTOPIAS mejoran la vida de los trabajadores

El muro que separa UTOPIA La Libertad del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente está adornado con iconografía indígena anticapitalista. Foto cortesía del autor.

Con todos estos servicios sociales gratuitos que se ofrecen, con un marcado enfoque anticarcelario, feminista y ecológico, no es de extrañar que las UTOPIAS hayan captado la atención de los círculos de izquierda internacionales como un ejemplo concreto de cómo puede ser la política ecosocialista municipal. Como parte de mi investigación en ecología política urbana, estoy pasando un semestre sabático aquí y baso este artículo en visitas a ocho de las dieciséis UTOPIAS y entrevistas con diversos miembros del personal, usuarios y funcionarios.

A lo largo de estas visitas y entrevistas, surgió una imagen inequívocamente positiva. Los terapistas de salud mental me comentaron cómo podían dedicar mucho más tiempo a los pacientes trabajando en los centros UTOPIA que en las clínicas con poco personal.

Una ginecóloga obstetra que realizó rotaciones entre las clínicas UTOPIA creía que finalmente podía hacer aquello para lo que había estudiado: “llevar la justicia reproductiva directamente a la gente.”

Un agricultor que trabaja en UTOPIA La Libertad compartió que su visión agroecológica para el futuro era que “las ciudades pueden y deben cultivar sus propios alimentos.”

Al otro lado del muro de la prisión, UTOPIA La Libertad ofrece una variedad de servicios, incluyendo esta cafetería comunitaria rodeada de milpas y huertos agroecológicos. Foto cortesía del autor.

Una mujer de tercera edad me contó que los talleres sobre la muerte y el morir le brindaron apoyo y consuelo tras el fallecimiento de su esposo.

Un carnicero de 24 años, antiguo adicto a la heroína, logró rehabilitarse gracias a los servicios de reducción de daños y asesoramiento de UTOPIA Teotongo, y ahora acude al centro al menos una vez por semana para ayudar al chamán en sus ceremonias de temazcal (cabaña de sudar). Explicó: “Las UTOPIAS me proporcionaron una vida que nunca antes hubiera podido imaginar.”

Un grupo de chicas adolescentes que formaron una banda de punk rock confirmaron que no lo habrían podido hacer sin los instrumentos y espacios de ensayo gratuitos proporcionados por UTOPIA.

Spa con servicios de masajes, acupuntura y apoyo entre pares en Casa Siemprevivas, un centro presente en cada UTOPIA que atiende a mujeres. Foto cortesía de la autora.

Las UTOPIAS también demuestran que ampliar los espacios comunes urbanos para elcuidado de las personas no tiene por qué ser costoso. El gobierno de Iztapalapa ha declarado que la construcción de cada UTOPIA costó 100 millones de pesos (unos 5 millones de dólares estadounidenses), con un presupuesto operativo de aproximadamente 1 millón de dólares estadounidenses. Incluso si estas cifras fueran subestimaciones, e inclusive si fueran diez veces mayores en Estados Unidos debido a los precios más altos de los materiales y la mano de obra, las cifras igual no serían muy onerosas, considerando los miles de millones que nuestras grandes ciudades gastan en policías y exenciones fiscales para los ricos.

UTOPÍA La Libertad alberga un planetario con sesiones diarias sobre cosmología mexica y maya, además de charlas frecuentes a cargo de astrofísicos. Cuando le pregunté a uno de los empleados y antiguos participantes de los talleres de diseño de UTOPÍA por qué decidieron construir un planetario, me dijo: «Nos preguntaron qué queríamos además de los servicios habituales, la piscina y demás; dijimos que queríamos ver las estrellas». Foto cortesía del autor.

Mientras hablaba con trabajadores y usuarios de las UTOPIAS y les preguntaba sobre cómo se construyeron estos espacios, un nombre surgió constantemente: Clara Brugada, la ex alcaldesa de Iztapalapa y ahora Jefa de Gobierno de toda la Ciudad de México. Trabajadores de la salud mental, jubilados, técnicos hidropónicos y administradores de los sitios me dijeron que las UTOPIAS fueron una creación de Brugada, y que fue a través de su visión y pura fuerza de voluntad política, respaldada como estaba por el pueblo, que se construyeron las UTOPIAS.

El consenso que escuché era tan generalizado que parecía absurdo negarlo, incluso si resultaba contraintuitiva que una sola persona pudiera recopilar un conjunto de servicios tan radicales relacionados con temas tan variados como la salud mental, la educación científica y la agricultura urbana. Aun así, algo parecía incompleto, así que investigué más a fondo. A través de mi investigación sobre la historia reciente de la política de la Ciudad de México, quedó claro que existió un movimiento de masas que moldeó la estructura política urbana de la ciudad, desarrolló e impulsó muchas de las iniciativas que hoy se encuentran en las UTOPIAS y, de manera significativa, dio lugar al surgimiento político de Clara Brugada. Se llama el Movimiento Popular Urbano.

El Movimiento Popular Urbano y MORENA: organización política tras el neoliberalismo

Décadas antes de que surgiera el partido MORENA, una constelación mucho más dispersa de organizaciones urbanas luchaba por las demandas inmediatas de los trabajadores: títulos de propiedad de sus tierras, servicios de agua y electricidad. Pero en algunos casos, estas organizaciones se iban más allá de luchar por demandas políticas inmediatas. También experimentaron con y finalmente construyeron servicios directos para mejorar la vida de las personas. Crearon centros para mujeres víctimas de violencia doméstica, cultivaron alimentos, regeneraron ecosistemas forestales urbanos y brindaron servicios de reducción de daños para personas usuarias de drogas. En esencia, construyeron muchos de los elementos que ahora encontramos, a gran escala, en las UTOPIAS.

El hecho de que los organizadores urbanos de la Ciudad de México lograran crear un movimiento social contundente con verdadero poder político en estas condiciones debería darnos aún más confianza en que nosotros también podemos hacerlo.

El propio Movimiento Popular Urbano construyó poder político entre los ocupantes informales y marginados de la ciudad, la población urbana en situación de pobreza con empleos informales y otros trabajadores que se aferraban a una apariencia de normalidad y dignidad. Este movimiento creció en el terreno fértil del descontento urbano durante las décadas de dominio procapitalista del Partido Institucional de la Revolución (PRI) y la posterior oposición conservadora.

El partido gobernante PRI históricamente mantuvo su poder desde finales de la década de 1940 hasta bien entrada la década de 1990 e incluso parte de la década de 2000 mediante una estructura corporativista construida sobre tres pilares organizativos bajo su estricto control: la CTM(Confederación de Trabajadores Mexicanos), representando al trabajo organizado, la CNC (Confederación Nacional de Campesinos) representando a los campesinos, y la CNOP (Confederación Nacional de Organizaciones Populares) representando a las clases medias urbanas, las organizaciones de la “sociedad civil” y, en teoría, la población urbana en situación de pobreza.

Sin embargo, para la década de 1980, un gran número de residentes de la Ciudad de México no pertenecían a sindicatos industriales ni estaban representados de manera significativa por la CNOP. Para quienes vivimos en Estados Unidos en el siglo XXI, esto probablemente nos resulte muy familiar: la afiliación sindical se ha desplomado en nuestro país desde la década de 1980, y las organizaciones de la ‘sociedad civil’ han ido desapareciendo gradualmente de la vida popular.

Al igual que en Estados Unidos, en la década de 1980 el movimiento sindicalista en México era solamente una sombra de su pasado militante.  La CTM se formó en el crisol de la década de 1930. El presidente progresista Lázaro Cárdenas fundó esta organización con el objetivo de aglutinar al proletariado industrial, más militante y de tendencia comunista, con los trabajadores más independientes del sector del transporte y los empleados de pequeñas empresas. Sin embargo, tras la llegada al poder del derechista Miguel Alemán Valdés en 1946, este rebautizó al partido oficial como Partido Institucional de la Revolución (PRI) y se propuso purgar a los militantes del movimiento obrero organizado. Nombró a Alfonso Ochoa Partida, apodado “el charro” por su afición a la charrería, deporte típico del rodeo mexicano, como jefe de la CTM para llevar a cabo estas purgas. Hasta el día de hoy, los sindicatos procapitalistas, de carácter débil, son conocidos como “sindicatos charros”. En México, estos sindicatos favorables al capital siguieron siendo fuerzas políticas poderosas durante los años de bonanza económica de la relativamente próspera industrialización por sustitución de importaciones durante las décadas de 1950 y 1960.

Esta era, caracterizada por una relativa armonía de clases y sostenida por la estructura corporativista del PRI, comenzó a desmoronarse a finales de la década de 1960. Las masacres de activistas estudiantiles, primero la de Tlaltelolco en el año 1968 y luego de manera subsiguiente la del Halconazo, seguidas por la Guerra Sucia impulsada por José López Portillo en la década de 1970, generaron una crisis de legitimidad política para el PRI. A pesar de las demandas relativamente moderadas del movimiento estudiantil en favor de la reforma política, el PRI se mostró reacio a tolerar cualquier desafío a su hegemonía corporativista. La crisis de legitimidad política del PRI se agudizó con la crisis económica mundial de finales de la década de 1970, que supuso el fin de la industrialización por sustitución de importaciones, la cual había mantenido un nivel de vida en ascenso durante las décadas de la posguerra. Estas crisis combinadas marcaron el principio del fin para el PRI y crearon oportunidades políticas para que la oposición de izquierda se organizara y se fortaleciera.

Durante las décadas de 1970 y 1980, organizadores radicales y estudiantes que habían huido al campo durante la represión de la Guerra Sucia trabajaron arduamente en la implementación de programas de educación política rural, a menudo inspirados en la teoría maoísta de la línea de masas. Muchos campesinos ya contaban con convicciones radicales arraigadas en el legado de Emiliano Zapata, el militante defensor de los derechos territoriales campesinos de la época revolucionaria mexicana. Dichas convicciones se vieron reforzadas por sus experiencias vividas en la lucha económica rural a lo largo de los años.

A medida que la crisis económica de la década de 1970 empezó a mermar la viabilidad de los medios de subsistencia rurales, decenas de miles de campesinos que acababan de ser desplazados económicamente comenzaron a trasladarse a las afueras de la Ciudad de México. Si bien estos recién llegados eran pobres, carecían de poder político formal y eran muy vulnerables a la explotación de terratenientes codiciosos, distaban mucho de ser actores pasivos. Trajeron consigo sus análisis políticos radicales y rápidamente comenzaron a formar organizaciones comunitarias politizadas. Con el derrumbe de la legitimidad de las vías formales para la participación política popular urbana, estas organizaciones se transformaron en el Movimiento Popular Urbano. 

La historia de Enrique Cruz, un militante de treinta años perteneciente a la UPREZ (Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata), una de las organizaciones del Movimiento Popular Urbano, ayuda a esclarecer esta historia. Él me explicó:

Soy hablante de soque indígena y nací en Oaxaca. Mis padres y abuelos participaron activamente en la lucha contra la minería de oro y plata que destruía nuestra tierra y amenazaba los ecosistemas que tanto apreciábamos. Al mudarme a la ciudad, encontré una escuela dirigida por la UPREZ adornada con murales de Emiliano Zapata, y supe que esa era mi gente. A través de la UPREZ, adquirí una sólida formación política y me convertí en organizador comunitario, luchando por una vivienda digna, brindando educación directa y formación política a otras personas, y trabajando en otras causas.

Organizaciones como la UPREZ surgieron en la década de 1980 y se fortalecieron especialmente tras el catastrófico terremoto de 1985, que desencadenó una ola de solidaridad urbana. Una de las organizaciones más fuertes es la Unión de Colonos de San Miguel Teotongo, ubicada en el extremo noreste de Iztapalapa, en las afueras de la Ciudad de México.

Cuando, en agosto de este año, visité su centro comunitario y oficina para examinar sus archivos comunitarios y expliqué que estaba interesado en la historia y las consecuencias políticas de las UTOPIAS, el empleado Marco Antonio Flores me informó que “Si te interesan las UTOPIAS, has llegado al lugar correcto. Gran parte de lo que ves en las UTOPIAS —servicios para mujeres que sufren violencia doméstica, apoyo a personas con problemas de drogadicción, agroecología— nosotros lo pusimos a prueba, experimentamos y desarrollamos desde la década de 1980. Ver que ahora están generalizadas y cuentan con el apoyo del gobierno es algo maravilloso.”

Al conocer las UTOPIAS, algunas cosas me resultaron familiares. En mi trabajo político y académico, he visto una impresionante variedad de proyectos con objetivos similares, desde grupos anarquistas independientes que realizan proyectos de conservación de tierras, hasta centros sin fines de lucro avocados a la salud sexual y reducción de daños, pasando por organizaciones agrícolas comunitarias. Pero ver todo esto, y mucho más, reunido y a gran escala con todo el respaldo del Estado, me pareció algo completamente distinto. 

¿Qué hizo que estas organizaciones tuvieran éxito no solo en la lucha por los servicios urbanos básicos, sino también en su influencia en la política nacional y local? Le pregunté a Marco Antonio por qué su organización parecía tan sólida y persistente, con una presencia tan fuerte en la comunidad hoy en día, mientras que otras organizaciones miembro del Movimiento Popular Urbano parecían haberse disuelto. Él respondió: “En la década de 1980, muchas organizaciones se centraron en exigir la regularización de la tierra, el suministro de agua potable, electricidad e incluso el control de alquileres. Una vez satisfechas algunas de esas demandas, no tenían muchos motivos para continuar. Nuestro enfoque era más amplio: luchamos por los derechos básicos, pero también construimos un centro comunitario dinámico con el objetivo más general de velar por el bienestar integral de los miembros de la comunidad”.

La propia alcaldesa de la Ciudad de México, Clara Brugada, pertenece a este movimiento. Siendo estudiante, comenzó a organizarse con la Unión de Colonos San Miguel Teotongo. Se organizó políticamente para abogar por servicios básicos como electricidad, agua y desagüe. Según Florentina Juana Martínez, activista con la Unión de Colonos desde la década de 1970, Brugada desempeñó un papel fundamental como joven estratega a principios de la década de 1980. Impulsó a su grupo a presionar al gobierno para que cumpliera con esas demandas, así como a autoorganizarse para brindar servicios que el estado no proporcionaba.

En la década de 1990, Brugada lideró una campaña para transformar una prisión de mujeres, que también solía albergar a presas políticas durante la Guerra Sucia, en una escuela preparatoria. Esta campaña, que hoy podríamos describir como abolicionista, finalmente triunfó y la escuela se inauguró en el año 2000. Mientras luchaban por la titularidad de las tierras, Brugada continuó organizándose con la Unión de Colonos para establecer un centro comunitario que apoyara a mujeres víctimas de violencia doméstica, restaurara ecosistemas urbanos y brindara apoyo a personas con problemas de drogadicción.

Aquí hay una lección más amplia para la Izquierda de EEUU, para DSA, y quizás aún más específicamente para la gestión entrante de Zohran Mamdani en la ciudad de Nueva York: en nuestras ciudades existen movimientos que están fortaleciendo la capacidad para realizar movilizaciones masivas y combativas. Entre ellos se encuentran el movimiento inquilino y el movimiento obrero. Pero también incluyen proyectos innovadores llevados a cabo por grupos comunitarios centrados en la justicia ambiental, la justicia reproductiva, la agroecología y otros temas.

En otras palabras, las organizaciones comunitarias de Iztapalapa que resistieron el paso del tiempo y lograron un poder político duradero no solo lucharon por cosas como el control de alquileres y el saneamiento urbano básico, por tan vitales que fueran esas cosas. También construyeron directamente los mecanismos necesarios para, con escasos recursos, brindar atención a la comunidad  urbana, y al hacerlo se aseguraron de que, cuando surgiera una oportunidad política, sus ideas y prácticas estuvieran sobre la mesa para que las fuerzas políticas afines las aprovechen. 

Estos grupos forjaron alianzas estratégicas con personas que, con el tiempo, construirían el partido MORENA y se integrarían al aparato estatal. A medida que el partido MORENA consolidaba su poder, estos grupos se fueron incorporando a la gobernanza municipal en lugar de mantenerse al margen.

Organizaciones comunitarias existentes y la lucha por los bienes comunes urbanos

Cada una de las UTOPIAS se ubica en un barrio con una historia política y económica particular. Mientras que la Unión de Colonos San Miguel Teotongo fue una fuerza poderosa y visionaria para la organización y el desarrollo comunitario, otras UTOPIAS contaban con organizaciones comunitarias significativas, aunque menos persistentes. Muchas UTOPIAS se sitúan en terrenos y parques anteriormente abandonados. Las UTOPIAS de Tecoloxtitlán y Papalotl, por ejemplo, se ubicaron en solares urbanos baldíos que solían ser mercados negros de autopartes robadas.

Rodrigo Castellano Hernández, coordinador de programación de UTOPIA Papalotl, compartió que a finales de la década del 2000, un grupo de miembros de la comunidad se unió para comenzar a desarrollar programas para jóvenes en la zona. Ofrecían clases de artes marciales y empezaron a experimentar con la agricultura urbana. Para cuando Clara Brugada asumió la alcaldía de Iztapalapa, ya existían sólidas iniciativas comunitarias para recuperar el espacio y destinarlo a actividades comunitarias positivas y solidarias.

De igual manera, en UTOPIA Tecoloxtitlán, un grupo de vecinos aunó recursos comunitarios para crear un centro de educación especial y un centro para Alcohólicos Anónimos en el parque, organizando el trabajo comunitario para limpiar el terreno urbano deteriorado. Y en UTOPIA Meyehualco, construida en un parque que antes solo estaba disponible para los miembros de una liga privada de fútbol, ​​el gobierno municipal, junto con organizaciones comunitarias aliadas, se organizó para que ese terreno sea para uso público gratuito, a pesar de las objeciones de los miembros del club privado que buscaban mantener la propiedad absoluta del terreno.

Taller de breakdance en UTOPIA Olini. El instructor lleva décadas vinculado al breakdance, y decenas de niños, adolescentes y jóvenes participan, tanto de forma competitiva como recreativa, en actividades de breakdance en UTOPIA. Foto cortesía del autor.

En las ciudades de Estados Unidos, el proceso específico para encontrar espacios para proyectos como este probablemente sería muy diferente al de Iztapalapa. Si bien las ciudades estadounidenses tienen un margen de maniobra considerable en sus presupuestos municipales, las clases dominantes han logrado mantener, año tras año, la financiación de la policía en lugar de la asistencia social. Sin embargo, los movimientos radicales en Estados Unidos han demostrado que las cosas no tienen por qué ser así. Desde las huelgas de maestros por mejores condiciones durante los últimos 15 años, hasta las campañas en pro de la abolición del sistema policial que surgieron tras las protestas por la muerte de George Floyd en 2020, nuestros propios movimientos han revelado que los presupuestos municipales pueden ser espacios importantes de lucha de clases.

Cabe destacar que las UTOPIAS no funcionan simplemente como un órgano del partido MORENA y de la alcaldesa Clara Brugada. Organizaciones comunitarias radicales también utilizan estos espacios para organizar poder político independiente. En septiembre, asistí a un evento en UTOPIA Paplotl organizado por una de las organizaciones miembro más importantes de la UPREZ, la organización de Enrique. En un auditorio repleto, con cerca de quinientas personas provenientes de decenas de pequeñas organizaciones comunitarias y cooperativas centradas principalmente en temas de vivienda, los líderes de la UPREZ incorporaron formalmente a estos grupos y a sus numerosos miembros de clase trabajadora a su organización.

Uno de los fundadores y veteranos del movimiento URPEZ, Jaime Rello, describió sucintamente cómo se relacionan estos movimientos de masas con las UTOPIAS y el partido MORENA:

Camaradas, las UTOPIAS son la síntesis de toda esta experiencia y lucha de más de 57 años desde el movimiento de 1968. Nuestra camarada Clara, surgida de los movimientos populares y de la Unión de Colonos San Miguel Teotongo, aprendió bien de toda esta experiencia de lucha y ahora la pone en práctica. Pero eso no basta, camaradas, si no hay un movimiento fuerte que continúe luchando por estas causas, porque las presiones que enfrentamos, y que Clara enfrenta, por parte de la derecha, las presiones que enfrentamos por parte de los intereses del capital, son muy fuertes.

Nuestras organizaciones no las construyen únicamente los líderes. Las construye toda la sociedad. Necesitamos que todos contribuyan y antepongan el interés colectivo a los intereses individuales. Hemos llegado hasta aquí gracias a miles de activistas sociales que han dedicado su vida a transformar este país y esta ciudad.

La UPREZ y el Movimiento Popular Urbano están innegablemente aliados con el partido MORENA. La propia Clara Brugada surgió de estos movimientos obreros de Iztapalapa. Sin embargo, es evidente que estas organizaciones no se desmovilizan simplemente porque uno de los suyos esté en el poder. La relación entre estas organizaciones de masas y el gobierno de MORENA podría servir de modelo sobre cómo DSA y otras organizaciones de izquierda podrían relacionarse con la alcaldía de Zohran Mamdani o gestiones públicas similares: utilizando los espacios, recursos y plataformas que ofrece dicha administración para organizarse con firmeza en defensa de los derechos de los trabajadores y los inquilinos, construir centros independientes de poder comunitario y desarrollar una sólida red de bienes comunes urbanos avocados al cuidado, tanto dentro como fuera del Estado.

La Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ) organizó un evento en UTOPIA Papalotl con la participación de decenas de organizaciones comunitarias más pequeñas. Varias organizaciones se unieron formalmente a la UPREZ mientras el público, de unas 500 personas, coreaba “¡Zapata Vive! ¡La Lucha Sigue!” y “¡Palestina Libre!” Foto cortesía del autor.

Las raíces históricas de las UTOPIAS nos demuestran que las iniciativas comunitarias de cuidado mutuo pueden ser impulsadas y ampliadas por el Estado cuando las condiciones son propicias. No es necesario crear desde cero buenas ideas para el cuidado comunitario, la agroecología urbana y el bienestar físico y mental. Muchas organizaciones ya realizan este trabajo. Con una financiación estatal relativamente modesta, pueden convertirse en programas sólidos al alcance de toda la población. En Estados Unidos, podemos encontrar organizaciones locales y regionales similares que poseen la visión y la experiencia necesarias para que nuestras versiones de las UTOPIAS prosperen.

Armados con visiones de cuidado comunitario similares a las que se han implementado en la Ciudad de México, y con el creciente poder político de DSA, estamos en condiciones de luchar precisamente por estas cosas en nuestras ciudades. Debemos aprovechar esta oportunidad, tanto en la ciudad de Nueva York como en todo el país.

Bibliografía

Además de entrevistas y observaciones de campo, este trabajo se basa en gran medida en los siguientes libros sobre la historia urbana de la Ciudad de México.

  • Davis, Diane. 1994. Urban Leviathan: Mexico City in the Twentieth Century. Temple University Press.
  • Gerlofs, Ben. 2023. Monstrous Politics: Geography, Rights, and the Urban Revolution in Mexico City. Vanderbilt University Press.
  • Vitz, Matthew. 2020. A City on a Lake: Urban Political Ecology and the Growth of Mexico City. Duke University Press.

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Organizing 101: Jump-Starting Action Through Education

By: Casey G.

DSA members gather for an Organizing 101 session. Photo: Collin P.

[Editor’s Note: The final session of the Political Education Committee’s fall Organizing 101 series, “Always Be Organizing,” will be in Dearborn at 6:30 Thursday, November 20, followed by a social hour. You don’t need to have attended the first three sessions to attend the last! RSVP here.]

I’ve paid my $5 a month to DSA since about 2020, attending one General Meeting but always ending up finding one reason or another not to really get involved. After moving to Detroit this summer, I pulled up the Detroit DSA Events page and told myself it was time to stop sitting on the sidelines. I’d spent years agreeing with the principles, nodding along online, but I wanted to actually meet people and be part of the work.

Organizing 101 felt like a good first step — a way to connect what I believe with what I do.

At its heart, Organizing 101, based on the Labor Notes book Secrets of a Successful Organizer, is about connection. The series introduced the foundations of union organizing — how to move from appreciating the idea of a union to the practical, everyday skills we need to bring people together and build solidarity in our workplaces. Before Zoom calls and printing stickers, organizing begins with talking to your coworkers.

Session One, Beating Apathy, focused on moving from frustration to collaboration. How do you go from venting about work to building real momentum and solutions with your colleagues? We practiced early organizing conversations — asking good questions to uncover issues, and helping coworkers move from “this is just the way things are” to realizing they have permission to feel frustrated, to dream, and to hope for (and potentially help build) a better workplace.

The basics of being a good listener don’t change, but it’s always useful to have a refresher. The handout taught me our brains process thoughts four times faster than spoken speech, making it easy to fill in the gaps in someone’s story with our own assumptions. We practiced role-playing exercises to make sure we were slowing down enough to focus on what was really being said, and how to show you hear what someone’s saying.

Our leaders also walked us through the organizer’s bullseye — from the core group (the folks thinking about organizing even on their days off), to activists and then supporters, and how to identify the disengaged or those hostile to the campaign. It was helpful to visualize where different people might fall, and how to meet each of them where they are.

Session Two, Organizing Your Leadership Team, built on that foundation with a hands-on exercise. We were given quotes from conversations with five hotel employees and asked to identify which one might be a natural leader. There was a bit of logic and deduction involved — who did coworkers mention most often? Who already had everyone’s phone numbers? From there, we began to think about the logistics of our own workplaces: Who spends time together outside of work? How many departments and shifts are there?

Then we talked with those around us about examples in our own workplaces of times we might need to move fast and mobilize. Participants were open and vulnerable, sharing experiences from their workplaces and giving examples of grievances and goals.

In a small workplace, maybe you could reach everyone yourself — but it’s not exactly in the spirit of solidarity to carry that alone. True organizing means identifying and empowering others to lead alongside you, creating a network strong enough to mobilize everyone.

Session Three, Turning an Issue into a Campaign, featured Michigan State Representative Dylan Wegela, who shared lessons from his time organizing a statewide strike with teachers in Arizona. Moving from identifying issues, we then identified targets for the campaign (people who had the ability to change these things) and potential strategies. The strategy ideas were then put on a thermometer ranging from a relatively calm and cool idea like wearing red shirts on a Wednesday (the starting point for the Arizona campaign), to piping hot like a strike, or, in my favorite new phrase from the workshop, “Teacher January 6” (that one might have broken the thermometer).

My favorite part was an exercise where we were given five common workplace grievances he found with the teachers in Arizona, and participants brainstormed possible demands to address them. Afterward, we compared our ideas to the actual demands the teachers made in their campaign — out of the six demands the group had come up with, we’d accurately guessed half of them, most of which were solidified in the contract later.

Dylan’s reflections were honest and grounding — some campaigns succeed, and many don’t. It was inspiring to hear both his victories and his honesty. Not every campaign wins, but every one builds skills, connection, and courage — and that, too, is a victory.

Photo: Collin P.

Organizing 101: Jump-Starting Action Through Education was originally published in The Detroit Socialist on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.

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Detroit DSA Turns Out for Starbucks Strikers — And So Do Customers

Detroit DSA Turns Out for Starbucks Strikers — And So Do Customers

By: Kristin Daniel

DSA members standing in solidarity with Starbucks strikers. Photo: Jim West.

[Editors’ note: Kristin was part of Detroit DSA’s solidarity action Saturday, November 15, along with dozens of other DSA chapters across the country, to support Starbucks strikers. We leafleted five nonunion stores in metro Detroit to inform both baristas and customers about the workers’ strike for a union contract with decent pay and working conditions. Stay tuned to the Labor Working Group to find out about future actions next weekend.]

Standing on Woodward Avenue, trying to hold a poster that read “Solidarity with Starbucks Workers” in just the right way so the wind wouldn’t take it out of my hand, I smiled and waved along with my comrade, KC, as the first car turned in. As the car started to get into the line for the drive-through, the driver stopped and rolled her window down and asked what was going on.

“There’s a strike happening!” I answered, as KC stepped forward, handing the woman a small flier. We explained that Starbucks stores across the country were striking for a better contract, and that we were asking people to consider getting their coffee elsewhere for the duration of the strike.

“Hell yeah. I can absolutely go somewhere else today,” the woman responded, looking up from the flier. She exited the drive-through line, drove around the building, and honked and cheered as she turned back into the main road.

Although not every interaction for the rest of the day was as positive as the first, the community responded resoundingly positively. Some people in the drive-through line refused to roll their windows down, and others walking into the store took longer paths around the parking lot to avoid walking by us, but a truly surprising number of people were interested in hearing about the union.

DSA member talks to a customer about the SBWU’s strike. Photo: Ian M.

Although many of the people that we spoke to had already paid for a mobile order and did not want to go through the process of cancelling, they enthusiastically said that they would not come back until after the strike was over. Those that had yet to put in an order were excited to chat through options for local coffee shops nearby after hearing about the strike.

In general, people seemed curious and willing to engage. Many had not heard about the strike and wanted to hear about the demands of the workers. One woman we spoke to told us that she was part of a union, and that her union had just won a new contract, so she was happy to help others do the same.

Cars driving by honked and waved when they saw us standing outside the shop. Over a dozen people decided to go somewhere else for the day, and even more pledged not to come back. We ran out of fliers in about an hour, and I headed home feeling more connected to my community, hopeful about the future, and confident that Starbucks workers would get the contract that they deserved.

DSA members inform drive-thru customers of the strike. Photo: Brianna F.

In the past few years, labor unions have reached a level of popular support that they hadn’t seen since the 1960s, but many people still have a stereotypical view of labor unions as being only possible for certain types of jobs. As fewer Americans are employed in things like manufacturing, the image of what a union job can be also needs to change. The current strike action by Starbucks Workers United (SBWU) is not only an opportunity for workers to fight for their own dignity and a fair contract, but also a great opportunity to demonstrate to a receptive public that workers in different sectors can successfully organize and improve their material conditions.

If my experience is any indication, many people that are headed to Starbucks are people that would have little opportunity to engage with the labor movement otherwise. Many people simply didn’t know that Starbucks workers had a union, much less that Starbucks Workers United was on strike. By standing in solidarity with SBWU during this strike, socialists can engage more working class Americans who are already sympathetic and help convert popular support to tangible wins.

As someone who is newer to the chapter, getting involved was very easy. Simply join the Labor Working Group Slack to get updates from the DSA Starbucks solidarity committee and find an action that you are able to attend. As noted, the community has been largely receptive, so don’t be scared to come out and speak with your neighbors about how they can help!

To support Starbucks workers, commit to boycotting Starbucks for the duration of the strike by signing their No Contract, No Coffee pledge, or donate to the strike fund.

DSA members pose for a picture together during the day of action. Photo: Mike K.
More DSA members pose for a picture together during the day of action. Photo: Brianna F.

Detroit DSA Turns Out for Starbucks Strikers — And So Do Customers was originally published in The Detroit Socialist on Medium, where people are continuing the conversation by highlighting and responding to this story.

the logo of Charlotte DSA
the logo of Charlotte DSA
Charlotte DSA posted in English at

¡ICE y CPB, Fuera de Charlotte NC! / ICE and CPB, Get Out of Charlotte NC!

Español

Este fin de semana, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, fuerza policiaca personal de Trump, empezará a ocupar nuestra ciudad y secuestrar a nuestros vecinos para terrorizar a la comunidad inmigrante e intimidarnos a quienes nos oponemos. Charlotte Metro DSA condena esta invasión. Nos mantenemos en solidaridad con la clase trabajadora de todas las naciones . Lucharemos contra esta invasión con toda la gente de consciencia.

Estos ataques son parte de una historia larga del estado fomentando la división entre personas de la clase trabajadora para debilitar y amenazar a nuestras comunidades con agentes armados cuando parecemos demasiado fuertes.

Previamente en este año, iniciamos nuestra campaña para boicotear a Avelo. La aerolínea Avelo es una aerolínea de bajo costo que está bajo contrato con ICE para llevar a cabo vuelos de deportaciones. Estamos pidiendo a la gente que participe en el boicot para generar presión a la empresa y la Ciudad de Concord, ciudad de donde despegan los vuelos, para que cesen el contrato. Con este fin llevaremos a cabo una protesta el día 29 alrededor del aeropuerto Concord-Padgett, les invitamos a que se nos unan.

Otros grupos de la comunidad están trabajando activamente para luchar contra este fenómeno.

Por favor revisen y utilicen la red de migrantes de las Carolinas y su línea directa para reportar secuestros (704) 740-7737

Y también visiten Siembra NC para obtener detalles sobre el entrenamiento en vigilancia de ICE el 17 de noviembre.

Nuestro objetivo es organizar y unir a la ciudad para resistir estos secuestros. Por favor acérquese a nosotros para colaborar o involucrarse.

En Solidaridad,

El Comité Directivo de Charlotte Metro DSA

English

Today, Customs & Border Patrol, Trump’s personal police force, will begin occupying our city and abducting our neighbors to terrorize the immigrant community and cow domestic opposition. Charlotte Metro DSA condemns this invasion. We stand in solidarity with the working class of all nations. We will fight this invasion with all people of conscience.

These attacks are a part of the long history of capital & its state fomenting divisions among the working class to keep us weak and siccing armed agents on us and our communities when we appear too strong.

Earlier this year we began our Boycott Avelo campaign. Avelo airlines is a budget airline that has a contract with ICE for deportation flights. We are asking people to boycott the company and help us put pressure on the company and the City of Concord where they fly out of to get them to drop the contract. To that end, we’ll be having a protest on the 29th by the Concord-Padgett airport. We invite you to join us.

Other groups in the community have also been actively fighting back. Please check out the Carolina Migrant Network and use their hotline to report abductions: (704) 740-7737. 

See Siembra NC for details about their upcoming ICE Watch trainings.

We aim to organize and unite the city to resist these abductions. Please reach out to collaborate or get involved. 

In Solidarity,

The Charlotte Metro DSA Steering Committee

the logo of Baton Rouge DSA

the logo of DSA National: NPC Dispatch and Newsletter

Take on the Moment — Your National Political Committee Newsletter

Enjoy your November National Political Committee (NPC) newsletter! Our NPC is an elected 27-person body (including both YDSA Co-Chairs) which functions as the board of directors of DSA. This month, hear about recent wins, support striking Starbucks workers, sign up for trainings, and more!

And to make sure you get our newsletters in your inbox, sign up here! Each one features action alerts, upcoming events, political education, and more. 

From the National Political Committee — Take on the Moment

Dear Comrades,

It’s hard to believe that it has only been 9 days since proud DSA member Zohran Mamdani became New York City Mayor-Elect — we’ve been celebrating, and we hope you have been too! This is the biggest socialist electoral victory in the US in a century. Despite the millions spent to stop us, working people across New York chose a movement to bring down the cost of living, expand public services, and hold war criminals to account. 

And socialism isn’t just winning in NYC — Zohran won office alongside a slate of democratic socialists who won municipal races in Atlanta (Kelsea Bond), Detroit (Denzel McCampbell), Minneapolis (Robin Wonsley and Soren Stevenson), Boston (Ayah Al-Zubi), and across the country, and DSA chapters all over the place fought hard in races that built a stronger local base for future fights.

Join us to analyze these wins and find new ways to grow DSA by taking on the political moment at our Our Time to Win call tonight at 8pm ET/7pm CT/6pm MT/5pm PT!  On this call, you’ll hear organizers from some of the teams that brought you these wins (and at least one of the winners themselves!) as well as folks from the labor movement, organizers for immigrant rights and Palestine solidarity, and more. 

Tonight’s call is a perfect opportunity for new and potential DSA members to learn how we work in DSA to tie together different areas of working class organizing, both inside and outside the electoral arena. Our connections with labor and tenant unions, social justice movements, anti-war organizations, and mutual aid networks are crucial for building the working class power that can and will defeat capitalism, and we need all hands on deck! 

And have you signed up for your unique referral link for our Fall Recruitment Drive yet? Zohran’s election is inspiring people around the world, and this is a crucial political period for us to grow DSA and keep building momentum together. We just passed 85,000 members nationwide, and are aiming for 100,000 by the end of 2025! It’s a great time to ask friends, coworkers, or family members to join DSA — and as you recruit people (perhaps by inviting them to tonight’s call or to participate in one of the actions below), have them use your unique join link. If you recruit three new people to DSA using your referral link, you’ll win a prize, as well as the satisfaction of helping to grow and sustain our mass movement for socialism!

Speaking of mass movements, over 1000 Starbucks baristas in 40+ cities across the country just walked off the job and launched an open-ended Unfair Labor Practice strike. This is likely to be one of the highest-profile labor actions in recent memory, given the combined popularity of the pumpkin spice latte and the tireless coast-to-coast organizational efforts of our comrades at Starbucks Workers United. 

Starbucks organizers have some simple organizing asks for us, and because Starbucks really is everywhere, it’s likely that the vast majority of folks reading this newsletter can show up for at least one of these. So let’s make it happen! 

  1. Find a picket line near you! They’re in cities across the country. Connect with your DSA chapter if you can, or just show up and make new friends once you get there!
  2. Don’t buy Starbucks, and tell your friends: “No contract? No coffee!” This is a great way to practice having some organizing conversations in your network. (If they go really well, use that unique join link and ask them to join DSA!)
  3. Join SBWU for a mass call on Monday 11/17 at 8:30pm ET/7:30pm CT/6:30 MT/5:30pm PT! Hear from baristas on strike and find new ways to get plugged in.

These are just a few of the organizing asks we’ve got for you this week. Just because this round of elections is mostly over (we’ve still got some runoffs — see below for how you can help!) doesn’t mean the work is done. In many areas, it’s just beginning! Scroll down for more opportunities to plug into DSA work nationally. And if you’re not yet connected with your DSA chapter locally, find it here and reach out. We’ve got a world to win and it’ll take all of us. We’ll see you out there!

Solidarity,

Ashik Siddique and Megan Romer
DSA National Co-Chairs

Help Socialists in Competitive Runoff Elections!

BREAKING: Our comrades Jake Ephros and Joel Brooks of North NJ DSA are heading to a runoff for Jersey City Council!

Corporate money will be flooding into this high stakes run off in North New Jersey, and Jake and Joel are going to need YOUR help to get over the finish line. It’s time to take out the capitalist trash in Jersey City and send 2 more socialists to office. 

We’ve already raised $100,000 for DSA candidates around the country, who won over 11 races this year! Help us cap off a historic election cycle for socialists in the US with a donation to Jake and Joel TODAY.

Be a Part of Our Fall Drive! Next Call Saturday 11/15 with Labor Guest

The Growth and Development Commission has been hard at work with the Fall Drive. We now have over 5,000 new members, and the goal is to keep that growing while helping chapters engage members new and old in recruitment and development work.

We have a team of coaches working with chapters across the country for the Fall Drive. If you would like to participate in the Fall Drive with your own coach from our national team, please email the GDC at gdc@dsacommittees.org.

If you want to help us build DSA, join us for an upcoming phonebank with special guests:

Sign Up for Trump Admin Response Committee (TARC)

As the second Trump administration continues to wreak havoc, we know this onslaught is meant to overwhelm working class people and make us feel powerless. The Trump administration has within the first year committed mass terror campaigns against the people who live in this country, from threats against trans lives to the brutal horror of ICE raids across the country. But at the same time, we’ve seen the power of solidarity in this moment, as working class people in LA, Chicago, and cities across the country have taken a stand to defend their friends, families, and neighbors from this administration’s brutality. Multiple times this year, millions have taken to the streets to show their opposition to the Trump administration. What we are seeing across our society is something we as socialists already know: we are not powerless when we’re organized, and we’re still fighting for someone we don’t know.

It is crucial for socialists to be part of this fight to defeat fascism and win a socialist world. To that end, DSA’s Trump Admin Response Committee (TARC) is organizing with DSA members across the country to fight to defend and expand the rights of trans and migrant communities, stand up against Musk’s billionaire coup and stand with workers, elect socialist champions to office all over the country, and show how DSA is fighting against fascism and authoritarianism and for a world where we all have dignity and liberation. 

DSA can be a leader in the fight against fascism, but we need you to make it happen. Join our fight against fascism, and sign up here to get involved in TARC today!

Join DSA’s Queer Socialist Working Group

Join the DSA Queer Socialists Working Group (QSWG)! With recent anti-trans judiciary decisions, joining QSWG is more important than ever. The Supreme Court just decided that Trump can invalidate trans people’s passports, and a Federal court in Ohio just allowed people to bully trans students.

But right now, you can take action on anti-trans legislation! The Kids Online Safety Act (KOSA), described by sponsor Marsha Blackburn as intended to “protect children from the transgender in our society,” is back in Congress. This is especially concerning given the passage of explicitly transphobic anti-“obscenity” and digital surveillance bills in state legislatures all over the country. Our coalition partner Fight For the Future has a dialing tool and information about KOSA here.

The QSWG also has major internal changes going on. The Trans Rights and Bodily Autonomy campaign commission is merging into the Queer Socialists Working Group (QSWG). We’ll also change our name, make structural reforms to comply with the Democracy Commission’s proposal, and have elections for new leadership in January. To vote or run in that election, you must join the QSWG.

National Political Education Committee Trainings Thursday 11/20, Thursday 12/04

With our big wins and fightback against the right, DSA has momentum and we are growing! The National Political Education Committee (NPEC) offers trainings to help chapters prepare for new members and build the strength of their local. Join us to learn how to start and run your own poli ed committee on Thursday 11/20 at 7pm ET/6pm CT/5pm MT/4pm PT. Or learn how to set up a childwatch program on Thursday 12/4 at 7pm ET/6pm CT/5pm MT/4pm PT.

And that’s not all! We want to broaden DSA’s horizons and encourage the spread of this kind of knowledge. If you have reflections and experiences with socialist political education in or out of DSA, we want to help you share them. Pitch your writing to our monthly newsletter, Red Letter.

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